KISHOR o los Petroglifos del Sueño |
Por: Omar García Ramírez /Escritor y Pintor
La obra de KISHOR artista ecuatoriano residente en Madrid, es impactante por su contenido formal y conceptual. Grandes petroglifos que parecieran ser rayados, tachonados y blasonados de materia pictórica. Color que se derrama por los cuatro costados del cuadro, adquiriendo densidades matericas y telúricas que los hacen ver como antiguas simbologías, que gritan sobre el mundo moderno.
Este artista sui géneris practicante de las enseñanzas de Sidarth Gotaza y lector aplicado y erudito de los Vedas, que dice practicar la disciplina de la pintura cono un exorcismo de sus karmas interiores: -“ El hombre está lleno de impresiones y requiere vaciarse de ellas por medio de una práctica rigurosa y un ascetismo personal. El mío es la pintura”-, dice Kishor. Y es así que los acontecimientos que marcan la historia reciente son registrados de manera dramática en sus cartulinas papeles y lienzos, como es el caso de la masacre de los ferrocarriles de Madrid. Colores puros aplicados mediante espátula, tachones gestuales que casi rompen los lienzos y estallan ante los ojos de los que los contemplan. Lienzos dolorosos y terribles que se imponen sobre los gritos y la sangre de las victimas. Diríase que sus obras más recientes, son meteoros de color que implosionan con luces de sueños y tragedias, en el cerebro de los seres que trascurren dentro de la Vana Estana.
KISHOR es un artista que se proyecta con todos sus elementos plásticos hacia la obra total, esa, es donde idea y forma, se aúnen en el solo rito iniciativo, esa obra que abra los ojos del hombre y lo lleve a ver la verdad de su mundo interior y a buscar el sendero de piedra o arena, de fango o de hiedra, que lo libere de su paso fugaz sobre los difuminados y dolorosos jardines de Maya.
Para el erudito de las artes también le podría parecer que obra de Sanchez Kishor, mantiene una sintonía muy especial con la pintura de los discípulos de Jean Dubufett, aquella obra inspirados alienados que se exhibiera en los psiquiátiricos de Lasossane en la Suiza francesa, bajo la guía sugerente del filósofo e ideólogo del “Art Brut”. Esa obra en donde los materiales hablasen con características propias y significados concretos. Esta pintura que se deslinda del campo figurativo y que evoluciona a pasos agigantados hacia el expresionismo abstracto, en donde se puede ver además de la pétrea estética andina tocada por plantas altamente evolucionadas, las influencias de De Kooning y los expresionistas de la escuela de Chicago. No tanto por la temática, pero si por la gestualidad y la intensidad del trazo concierte: “The canvas as a Battlee Camp”, en donde pocas veces se sale indemne.
KISHOR es un artista que ha venido desarrollando también otras investigaciones pictóricas en el campo de las arquitecturas urbanas y su relación con los grandes espacios de las ciudades por las que ha transcurrido. Desde Bombay hasta Calcuta pasando por Paris y Pekín. En ellas, la geometría pura se impone sobre el ruido del paisaje contaminado. Esperamos que esta muestra sea el detonante de más obras y más pinturas que provienen de esa constelación de piedra del medioevo que se llama KISHOR.