Por: Guillermo Meza
La pintura de KISHOR está sustentada en técnica que no siempre es comprendida por ciertos puristas que añorarían la omnipresencia del dibujo. Suele darse cuando la academia confronta a quienes tienen algo más que plasmar que el “pasaje por el aro” al que muchos, sí, deben someterse. El insigne Franz Liszt sostenía que, en música, los Conservatorios eran para gentes “normales”; él, por su parte, estaba dispuesto a enseñar a quienes buscaran o tuvieran otra cosa dentro de sí. Atinada conjetura que hoy sigue siendo de actualidad, toda vez que “artistas” de todas las tendencias se asemejan más a funcionarios o burócratas que a eso.
Valga el antecedente para indagar acerca de lo que vive en René Sánchez como cualidad válida para continuar pintando. Y es que su amor a la materia, al color, a todo tipo de texturas; hace que éstas le devuelvan centuplicadas como comunicación, la pasión que despliega en los lienzos. Él deja que la materia, “con su propia vida”, hable por sí misma; que le diga cosas que muchos otros no escucharían. Con paciencia, mediante veladuras1 que hacen que la luz aflore de mil maneras diferentes; hasta hallar el instante de gloria en que la materia se ha revelado en peculiar significado de ‘action painting’ que es necesidad vital para él. Aire sin el cual no sería posible la vida; su vida.
Emergencia, comunicación de algo oculto o que esperaba el momento para entregarse como don preciado; que recoge siempre -no podía ser de otro modo en KISHOR- la huella de su pintura anterior. La luz, sin embargo, tiende a tornarse más luminosa. Claro síntoma del momento existencial que atraviesa. Inclusive, los colores menos cálidos surgen en contexto lúdico antes que como “mancha” expresionista. Signo de que se halla en un nuevo proceso interior de su continua búsqueda y afán de superación. Sigue también presente un sentido innato para la composición. Equilibrios que siempre desechan elementos superfluos en esta nueva fase de apoteosis del color. Ahora, el tema o pretexto se difumina en sensualidad que vive intensamente el juego con la luz.
Madrid, 1 de marzo de 2009
1 Técnica que consiste en el barnizado sucesivo de la pintura a fin de obtener nuevas tonalidades de color hasta conseguir luz adecuada relacionada con el material empleado. Anteriormente también estaba vinculada al expresionismo de KISHOR. En el momento actual, da paso a la experimentación de la luz por sí misma; nueva parada, ahora estética, en su deambular en la abstracción siempre aferrada a lo concreto, de lo cual es parte el hallazgo “casual” de cierto figurativismo en todas sus obras.